La Argentina se caracteriza por ser un país con
importantes recursos pesqueros. La actividad pesquera ha experimentado cambios
estructurales de gran importancia en los últimos años, como consecuencia de
modificaciones en la relativa participación en la captura de distintas especies
explotadas y en la composición de las flotas en operación. A partir de la gran
expansión de los desembarques y con la incorporación de nuevas modalidades
tecnológicas de captura y procesamiento, se ha logrado la explotación de nuevas
especies. Además debido a la gran contaminación que nuestros mares tienen y a
que la práctica a la pesca ha pasado de ser algo social o un pasatiempo a un
deporte. La reproducción de pescados ha
disminuido por lo cual muchas veces no
sabemos muy bien de donde provienen.
Si bien la pesca de nuestro país es controlada por la
Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos donde se encarga de
ordenar y preservar los recursos pesqueros a fin de generar el mínimo impacto
económico y social, de adecuar la flota a la situación actual del caladero y
propiciar la reconversión industrial, así como de asesorar a potenciales
productores en todos los temas que involucren al sector para iniciar y
desarrollar la actividad acuícola. En contra posición a lo anteriormente
mencionado, el Señor Roberto Maturana dice que el INIDEP está acéfalo y ninguna
de las medidas propuestas para refrenar la depredación ha sido implementada
adecuadamente.
La industria alimentaria con tal de mantener su balanza
comercial en alta es capaz de avanzar, impávida y voraz.
“El río es ilimitado y así como con la soja están extendiendo un desierto verde que va a liquidar la tierra del país, con la sobrepesca están haciendo un desierto líquido, un desierto azul, un desierto tan inimaginable como un desierto en el agua”
Por Mikaela Ábrigo

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